Comunidad

Del vocablo latino communitas, una comunidad es un conjunto de personas que forman parte de un pueblo, región o nación, o que están vinculadas por ciertos intereses comunes. Lo rural, por otra parte, es todo lo referente o perteneciente a la vida en el campo. El adjetivo se utiliza como opuesto a lo urbano, que es el ámbito de la ciudad. Se conoce como comunidad rural al pueblo que se desarrolla en el campo y alejado de los cascos urbanos. El concepto puede hacer referencia tanto al pueblo en sí mismo como a la gente que habita en dicha localidad.

Las comunidades rurales viven de la agricultura o la ganadería. Por lo general, se trata de regiones donde la industria no está desarrollada y, por lo tanto, la economía es bastante precaria.

Otra característica de las comunidades rurales es la infraestructura deficiente. A diferencia de las ciudades, las comunidades rurales suelen contar con calles de tierra y sufrir la carencia de alumbrado público, servicio de conexión a Internet y otras prestaciones propias de la vida moderna. Los servicios públicos, por lo tanto, se limitan a lo mínimo indispensable.

La población de las comunidades rurales es escasa. Con el crecimiento demográfico, por lo general, estos asentamientos terminan convirtiéndose en ciudades y pasan a formar parte del mundo urbano.

Los gobiernos tienen la obligación de contribuir al desarrollo rural, lo que no supone que descuiden las tradiciones y costumbres de estos lugares, sino que favorezcan el crecimiento económico a partir de las medidas adecuadas.

Existe una tendencia general a creer que la vida en el campo es tranquila y aburrida; por el contrario, independientemente del gusto de cada persona y de los principios morales que los lleven a estar o no de acuerdo con la explotación animal, se trata de una rutina de sacrificios y trabajo intenso, levantándose por la madrugada y dedicando enteramente las energías a diversas tareas, que resultan indispensables para la sostenibilidad de la economía rural.